DIDASKALOS

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viernes, 7 de agosto de 2020

El sonámbulo

Hace poco más de un año que comentábamos en ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ Casandra y el lobo, un inquietante libro de Margarita Karapanou (Atenas 1946-2008). Preparando aquella reseña descubrí que su segunda novela, El sonámbulo (Ο υπνοβάτης), también había sido publicada en español por la editorial Grupo Libro 88. La edición está agotada hace tiempo, pero es posible adquirir algún ejemplar de segunda mano a través del portal IberLibro.

El sonámbulo obtuvo en 1988 el premio al mejor libro extranjero en Francia. El tono y la ambientación son muy distintos a los de Casandra y el lobo, pero la autora vuelve a demostrar sus dotes narrativas y su actitud transgresora. La acción se desarrolla en una isla griega, trasunto de Hidra, en la que vive una peculiar colonia de extranjeros. Casi todos son artistas y escritores atraídos por cierta aura mágica que envuelve al lugar. Llegaron allí en busca de inspiración, pero en un proceso de degradación moral la mayoría se ha dejado arrastrar por el alcohol, el juego y otros placeres más o menos prohibidos.
Ella también formaba parte del grupo de extranjeros, con sus libros y sus pinturas, sus borracheras y su extraña complicidad. Engullían de inmediato a cualquier extranjero que llegara a la isla, se lo apropiaban. Habían llegado a parecerse todos entre sí como hermanos, como si hubiera ocupado la isla una familia innumerable, que obedeciendo una contraseña secreta, surgida de los confines del mundo, hubiera elegido este lugar como última etapa, igual que los elefantes enfermos se reúnen y esconden para morir en lugares secretos de la selva.
Portada de la edición griega
 
La autora traslada a su isla esa atmósfera especial propia del realismo mágico de la novela hispanoamericana. En algunos de sus personajes se percibe, por otro lado, el influjo de la literatura del absurdo. Parecen marionetas incapaces de realizar su destino, paralizados por alguna fuerza superior: una escritora que, por más que lo intenta, lleva meses sin escribir un solo párrafo, un pintor que deja sus cuadros inacabados, porque no consigue dotar de un rostro a sus figuras, o un periodista que intenta infructuosamente tomar un barco para salir de la isla.
Algunas veces siento que la isla entera es un sueño, en el que todos nosotros tenemos un lugar y un papel, intentamos comprender su significado, pero no podemos, porque formamos pate de él; es más quizá seamos sus protagonistas. Tal vez, incluso, como sonámbulos, estemos paseando por una isla inexistente, y tengamos todos, en el mismo momento, el mismo sueño.
Una serie de asesinatos vendrá a alterar la rutina de la comunidad. La isla mágica se convierte poco a poco en una isla maldita que debe purificarse. Se inicia entonces una intriga policíaca, en la que la crueldad de los crímenes y ciertos episodios irreverentes y provocadores contrastan con la ternura que inspiran algunos personajes. Margarita Karapanou da rienda suelta en El sonámbulo a su maestría fabuladora y se complace en incluir historias dentro de la historia, siguiendo esa estela cervantina que podríamos remontar hasta Heródoto. Una novela, en suma, plagada de ingredientes variados que no deja indiferente al lector.
Margarita Karapanou

Para aquellos que entiendan el griego moderno recomendamos esta entrevista concedida a la televisión pública griega, en la que la autora, dos años antes de su muerte, habla de su peculiar y traumática infancia, cuando conoció a personajes como Camus, Picasso o Sartre, de su lucha contra la enfermedad mental y de su actividad como escritora.

Μαργαρίτα Καραπάνου [2]

Μαργαρίτα Καραπάνου [3]

Μαργαρίτα Καραπάνου [4]

Μαργαρίτα Καραπάνου [5]

domingo, 9 de febrero de 2020

Qué queda de la noche. Cavafis en París

Durante los meses de mayo y junio de 1897 el poeta alejandrino Constantinos Cavafis (1863-1933) hizo un viaje por Francia e Inglaterra en compañía su hermano Yannis, más conocido por John en el círculo familiar. Después de llegar por barco hasta Marsella los dos hermanos viajaron a París y, desde allí, a Londres. De regreso volvieron a pasar unos días en la capital francesa, antes de tomar el barco que les llevaría de nuevo a Alejandría. Qué queda de la noche (Τι μένει από τη νύχτα) es una novela que recrea los tres últimos días del poeta en París. Su autora es Ersi Sotirópoulos, cuya novela Zigzag entre naranjos amargos hemos comentado en otra entrada de ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ. 


En la primavera de 1897 Cavafis acaba de cumplir 34 años y lleva ya un tiempo trabajando en la Oficina de Riegos del Ministerio de Obras Públicas en Alejandría. Tan solo ha publicado algunos poemas en revistas y en hojas sueltas de escasa difusión. El viaje con su hermano le permite evadirse del ambiente de su ciudad natal y de la fuerte personalidad de su madre, con la que vive. La autora nos presenta a un Cavafis que siente la necesidad de dar un nuevo rumbo a su vida, de encontrar su propia voz como poeta, de liberarse de una sexualidad reprimida y culpable. La ciudad a la que llega todavía se encuentra conmocionada por el incendio del Bazar de la Charité y dividida en torno a la polémica del caso Dreyfus. El guía de los dos hermanos en estos tres días parisinos será Nicos Mardaras, un griego emigrado con el que se encuentran en un café, inquieto y locuaz personaje, un tanto cargante, buen conocedor de los asuntos mundanos de París y secretario informal de Jean Moréas, autor del que ya hemos hablado en ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ en un par de ocasiones (aquí y aquí). Moréas, al que Cavafis ha enviado dos poemas para conocer su influyente opinión, se encuentra fuera de París, pero Mardaras les propone visitar su casa y su biblioteca.
Cómo ansiaba ver los libros que habían formado a aquel gran poeta, descubrir quiénes eran los escritores que lo habían educado, porque no era un simple poeta, sino un resorte de la vida intelectual, inspirador de movimientos literarios, quizá una de las dos o tres personas cuya opinión contaba de verdad en París.
En los siguientes días Mardaras se ofrece para acompañar a los hermanos Cavafis por los locales de moda parisinos, incluyendo el Arca, una casa de campo en las afueras de la ciudad, donde se organizan exclusivas veladas en las que se puede encontrar lo más exquisito y lo más bajo.

Cavafis en 1896

Excepto un par de breves capítulos escritos en primera persona, el libro está narrado en tercera persona por una voz omnisciente, que penetra en la mente del poeta para mostrarnos sus inquietudes, dudas y remordimientos. La autora construye así, desde dentro, un personaje lleno de matices que atraviesa un momento crucial de su vida. Las referencias a la obra cavafiana son continuas. En un sugerente juego literario imagina cómo se gestaron algunos de los temas y los poemas más célebres del autor alejandrino, como La ciudad o El dios abandona a Antonio. Nos sumerge, en suma, en el arduo trabajo que ha de afrontar todo creador, incluso los más geniales, hasta encontrar su estilo personal, su propia manera de conciliar el arte con la vida.
Algo le había pasado por la cabeza, la idea de que toda esta dificultad en la escritura podía no deberse a la escritura. Puede que no tuviera que ver con que su talento estaba aún en ciernes, sin cultivar. Quizá el problema estuviera en él, en su interior. La gran necesidad de ruptura en su poesía que sentía con tanta intensidad los útimos meses, el imprudente impulso de romper las normas -cuando no estaba preparado todavía, porque sabía que no lo estaba-, de deshacerse de los lirismos y florituras verbales, de quitarse de encima toda influencia de otros poetas y corrientes, de ser él mismo su propia corriente, quizá reflejara, a fin de cuentas, una necesidad de ruptura en su vida con todo lo que hasta entonces había sido su vida. Ruptura con las normas, las convenciones sociales. Se encontraba ante un enorme dilema. El consabido dilema. ¿Cómo podía alguien con una vida mediocre, conservadora, limitada, escribir grandes versos? ¿Hablar de grandes pasiones, de épocas de atrevimiento? Error. No debían confundirse aquellas dos cosas. La escritura saldría perdiendo. Pero, ¿cómo se podían distinguir?
Qué queda de la noche ha sido editado en español por la editorial Sexto Piso con traducción de Vicente Fernández González y Antonio Vallejo Andújar. La autora acudió a España para presentar la traducción de su libro y concedió sendas entrevistas a los periódicos El País y La Vanguardia.

Ersi Sotirópulos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

domingo, 14 de julio de 2019

Casandra y el Lobo


Casandra es una niña griega de buena familia. Tiene institutrices inglesas y reside en un barrio distinguido de Atenas, junto al palacio real. Observa el mundo de los adultos con mirada infantil, un tanto ingenua.
En el palacio viven el rey, la reina y el resto de la familia. En la puerta grande, para cuidarlos, tienen niñeros con faldas blancas y gorritos arrugados de color rojo. Por todos los alrededores, unos policías relucientes vigilan los muros para que no se escapen ni el rey, ni la reina ni sus hijos. De todas formas a ellos les da exactamente igual, porque tienen un jardín enorme para jugar.
Casandra vive con sus abuelos, miembros de la alta burguesía, que se relacionan con generales, embajadores y poetas. La abuela Safo ejerce de matriarca y su fuerte personalidad eclipsa la de los demás.
Yo no sé de qué barriga he salido. Puede que naciera de la abuela. La abuela ha parido a toda la gente de la casa. Creo que parió incluso al general y, cuando a veces la llamo "papá", le sale hasta bigote debajo de la nariz.
A Casandra todo le parece un juego: la afición a la bebida de la tía Patra, o las tendencias depresivas del tío Jarílaos.
Fui con la abuela a visitar a la tía Patra, que estaba en el hospital. Según entendí, bebía mucho de un jugo amarillo que quemaba. Nosotros también teníamos en el salón, en unas botellas.
Un día el tío Jarílaos desapareció. Lo estuvieron buscando mucho tiempo, hasta que lo encontraron en Batis, en la arena, debajo del mar. Tenía una piedra atada al cuello con un cordel para que no se le perdiera.
Su madre vive en París y la niña pasa temporadas con ella. La figura del padre ausente aparece solo cuando lo onírico y lo imaginario predominan en los recuerdos de Casandra. La cocinera Faní y el camaleónico criado Petros ejercen una influencia especial sobre ella, al descubrirle un mundo opuesto al de la rígida moral de la clase acomodada.

Lo que podría parecer un cuento infantil, por el estilo y la voz narrativa, es en realidad una mirada demoledora sobre la sociedad griega de los años setenta, sobre la infancia, la educación, la injusticia social o los abusos sexuales. Casandra y el Lobo (Η Κασσάνδρα και ο Λύκος) es un libro desconcertante, de fronteras difusas, en el que se confunden lo real y lo imaginario, el sueño y la vigilia, lo lúdico y lo trágico, la demencia y la cordura, el bien y el mal. El contraste entre la sinceridad e inocencia con la que la protagonista presenta sus vivencias y la crudeza de lo que cuenta hacen que el lector se revuelva incómodo en la butaca. Es una sensación parecida a la que experimenté hace unos años al ver en el cine la película Canino de Yorgos Lanthimos. La pequeña Casandra pone en cuestión nuestras certezas de adultos, nos muestra en el espejo a nuestros propios monstruos, nos hace dudar de si el lobo del cuento merece nuestro miedo o nuestra compasión.
Corría a su cuarto con el libro bajo el brazo y se lo tendía con ternura.
El primer dibujo era un lobo que abría la boca y se tragaba siete jugosos cerditos.
Me daba lástima por él. ¿Cómo podía tragarse tantos a la vez? Siempre se lo decía y se lo preguntaba. Entonces él me metía su mano velluda en las braguitas blancas y me tocaba. Yo no sentía nada aparte de calor. El dedo iba y venía y yo miraba al lobo. Jadeaba y sudaba. No me molestaba mucho, la verdad.
Ahora, cuando me acarician, siempre pienso en el lobo y siento lástima por él.
Portada de la edición inglesa de la obra
Margarita Karapanou (Atenas 1946-2008) es la autora de este inquietante libro que fue prohibido en Grecia durante la dictadura de los coroneles y se publicó antes en inglés que en griego. Su madre, Margarita Liberaki, fue una renombrada escritora y dramaturga griega, que vivió buena parte de su vida en París y se relacionó con grandes figuras de la literatura, como Camus o Ionesco. La infancia de la autora transcurrió entre Grecia y París y sirve de inspiración para el mundo recreado en Casandra y el Lobo. En 2017 la editorial Ardicia ha editado la obra en español con una cuidada traducción de Julia Osuna Aguilar.

Margarita Karapanou

miércoles, 4 de abril de 2018

Los héroes felices

Vea Kaiser es una joven escritora austriaca que ha cosechado notable éxito con sus dos primeras novelas. Los héroes felices es la más reciente y ha sido publicada en español por Alianza de Novelas. Su título original en alemán es Makarionissi oder Die Insel der Seligen, que se podría traducir por Makarionissi o la isla de los bienaventurados.


Los héroes felices es la historia de una familia griega a lo largo de cinco generaciones, y transcurre en paralelo a los principales acontecimientos que han sacudido Grecia desde mediados del siglo XX hasta nuestros días: la ocupación alemana y la guerra civil, la dictadura de los coroneles y el exilio político, la emigración económica, el desarrollo turístico y la crisis financiera actual. Pero no se trata de una novela histórica, ni de una crónica de la sociedad griega en el último siglo, sino de una novela de personajes, de una novela coral. En el centro de la trama se sitúan Eleni y Lefti, dos primos cuyo matrimonio ha sido prefijado desde la cuna por su abuela para salvaguardar la pervivencia de la familia. Sin embargo, estos planes iniciales se revelarán difíciles de cumplir en un mundo cambiante, teniendo en cuenta además el carácter y las circunstancias de los dos protagonistas.
La historia se va construyendo a partir de episodios más o menos extensos entre los que se intercalan largas elipsis temporales. Por lo general los cambios bruscos en la línea argumental vienen determinados por los encuentros y desencuentros sentimentales de los personajes, que provocan en ocasiones reacciones un tanto melodramáticas. En este sentido la novela está próxima a lo que se suele llamar drama romántico, encasillado habitualmente bajo la etiqueta poco afortunada de literatura de mujeres.

Vea Kaiser

Al igual que los personajes, los escenarios de la novela son también muy variados: Hildesheim, una pequeña ciudad industrial alemana, Chicago, Zurich o Sankt Pölten, ciudad natal de la autora en Austria. Pero los polos en torno a los que gira la novela son dos lugares de ficción: Varitsi, un remoto pueblo de montaña griego, cercano a la frontera con Albania, y Makarionissi, una isla con forma de escarabajo volador en el Jónico, que se convertirá en el hogar de buena parte de la familia.
La novela está dividida en nueve cantos, como si de una obra épica se tratara. Aunque son frecuentes las referencias a las viejas leyendas del pasado griego, con las que la matriarca de la familia gustaba de entretener a sus nietos, la vida de los protagonistas no tiene aparentemente mucho de heroico. Y es que la autora se siente más atraída por otro tipo de heroísmo. En lugar de centrarse en esos héroes que jamás mostraban debilidad alguna, no se rendían nunca y se mantenían fuertes hasta el último aliento, prefiere contarnos la historia del héroe que asume las circunstancias, comprende sus errores antes de que sea demasiado tarde y muestra debilidad para ayudar a sanar las heridas de otros.
Los héroes felices es pura literatura de entretenimiento sin mayores pretensiones, una novela con los ingredientes necesarios para mantener enganchado al lector durante más de 400 páginas, una lectura ideal, en suma, para unas vacaciones como las que acaban de pasar.


Videopresentación de El Librero MX

domingo, 17 de diciembre de 2017

Zigzag entre naranjos amargos

La desaparecida editorial 451 Editores contaba en su catálogo con un par de títulos de literatura griega: La señora Kula, de Menis Kumandareas, y la novela de Ersi Sotiropulu (Patras, 1953) que traemos hoy a ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ.


Zigzag entre naranjos amargos (Ζιγκ ζαγκ στις νεραντζιές) se publicó en Grecia en 1999 y obtuvo inmediato reconocimiento al recibir ese año el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nacional de la Crítica, concedido por la prestigiosa revista Διαβάζω. En la novela de Sotiropulu cinco personajes vulnerables, insatisfechos e inadaptados zigzaguean por la vida mientras sus historias se entrecruzan. Lía está ingresada en un hospital, aquejada de una extraña enfermedad. Su hermano Sid, diminutivo de Isídoros, lleva una vida desordenada en compañía de un exótico pájaro que habla. En un bar conoce a July, una joven que estudia para convertirse en ATS. Sotiris es un enfermero solitario que trabaja en Atenas en el mismo hospital donde se encuentra Lía. Acude de vez en cuando a visitar a sus padres, que son de un pueblo de la costa. Allí vive también Nina, una niña de doce años en tránsito hacia la adolescencia con una imaginación desbordante. Todos ellos intentan sobrellevar lo absurdo de su existencia y superar su soledad buscando una vía de escape, que bien puede ser el amor, la muerte o la literatura.
La versión de la obra al español es el fruto del trabajo colaborativo de once traductores que participaron en el año 2006 en un seminario sobre la obra de Sotiropulu. A pesar de haber intervenido tantas manos el resultado no se resiente, gracias a la coordinación de Julia Osuna Aguilar y Francisco González López.

Ersi Sotiropulu
El libro apareció en español en 2008 y, aunque ya no se reedita porque la editorial ha cerrado, todavía es posible adquirirlo en librerías de segunda mano o de ocasión. Yo lo encontré en Urueña, un pueblo de la provincia de Valladolid que destaca por su hermoso centro histórico y por las librerías que salpican su recinto amurallado.
Como tantos autores griegos Ersi Sotiropulu no sólo cultiva la novela, sino también el relato corto y la poesía. Una selección de sus poemas ha sido publicada en español en edición bilingüe por la editorial Luces de Gálibo, con traducción de Vicente Fernández González. Sus audaces imágenes no siempre son fáciles de comprender, por lo que los poemas resultan a veces un tanto desconcertantes.


Cerramos esta entrada con el titulado Calles estrechas calles rectas etc. y con uno de los poemas visuales incluidos en el libro.

     Cuando me hurgo la nariz
     el oscuro trazado
     me colma de éxtasis y secreta alegría.
     Dondequiera que entren los dedos
     encuentran su camino
     y vuelven cargados.
     Nunca se pierden.

     Pienso en Patras
     un clavo en el mar
     en mi madre y mi padre
     y en Einstein.

     Por la noche suelo dormir tarde.


     Όταν καθαρίζω τη μύτη μου
     η σκοτεινή ρυμοτομία
     με γεμίζει έκσταση και κρυφή χαρά.
     Όπου και να χωθούν τα δάχτυλα
     βρίσκουν το δρόμο τους
     και γυρίζουν φορτωμένα.
     Ποτέ δεν χάνονται.

     Σκέφτομαι την Πάτρα
     στο καρφί της θάλασσας
     τους γονείς μου
     και τον Αϊνστάιν.

     Το βράδυ κοιμάμαι συνήθως αργά.




viernes, 8 de julio de 2016

¿Quién es Glafcos Zrasakis?


Sobre Zrasakis nos dice la Encyclopédie Universalis que es «el seudónimo literario de Lázaro Lazaridis, un escritor griego que pasó gran parte de su vida lejos de su patria a causa de una epidemia de cólera y de la sentencia de un tribunal militar, que le condenó en rebeldía según la ley 509/1947, por contrabando de antigüedades ("extracción de una parte del conjunto del territorio nacional"). Publicó pocas obras en vida. La mayor parte de ellas permanecieron inéditas y en cierto momento se las confió a la biblioteca de una importante universidad estadounidense, donde tenía la intención de trasladarse como escritor residente -writer in residence- y trabajar sobre ellas con calma. Pero este hermoso sueño no se cumplió nunca, porque antes, por una inconcebible complicación del azar, se lo comieron los caníbales de Nueva Guinea -que después se hicieron vegetarianos-, más o menos en la misma época en que devoraron al hijo de Rockefeller. La entrega de los manuscritos a la universidad en cuestión se realizó con una condición: que no se abrieran, en caso de accidente, hasta veinticinco años después de su muerte, es decir hasta el año 2003».
Esta breve nota biográfica incluida en la introducción contiene el embrión de Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis (Γλαύκος Θρασάκης), novela del autor griego Vasilis Vasilicós, publicada en español por la editorial asturiana Hoja de Lata en una cuidada traducción de Ángel Pérez González.


Nos encontramos ante una obra de difícil clasificación. Tiene la forma de una biografía novelada, pero al tratarse de un personaje ficticio podríamos hablar más bien de una novela biografiada. El personaje de Glafcos Zrasakis comparte protagonismo con el narrador de la historia, un anónimo investigador que llega a obsesionarse tanto con el objeto de su investigación que duda de su propia identidad y termina por sospechar que el propio Zrasakis no es más que un producto de su imaginación. La trama de la novela es doble, ya que la peripecia vital de Zrasakis, involucrado a su pesar en un turbio asunto de espionaje, se va desvelando en paralelo a las pesquisas del narrador de la historia. Para complicar más este juego de espejos que es la novela, hay que entender la figura de Zrasakis como alter ego del autor, Vasilis Vasilikós, que también sufrió el exilio por sus ideas políticas en la época de la dictadura de los coroneles.

Vasilis Vasilikós
 En la nota a la edición española Vasilikós se confiesa ferviente admirador de Cervantes y efectivamente se pueden encontrar en su novela ecos de la técnica narrativa del autor del Quijote. Así, la inclusión de algunos relatos del propio Zrasakis en el curso de la historia nos remite a las abundantes digresiones narrativas de la primera parte del Quijote. Por otro lado, Vasilikós retoma el juego cervantino del autor fingido: Glafcos Zrasakis sería una especie de Cide Hamete Benengeli, que acaba por robar el protagonismo a su propia obra y a sus personajes, que sólo son citados y comentados de manera parcial por el narrador como testimonio indirecto de la personalidad de Zrasakis.
 
Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis no es una novela unitaria, sino lo que Vasilikós califica como un work in progress. A partir de 1974 se publicaron tres novelas sobre el mismo personaje, que posteriormente fueron refundidas en un sólo volumen. En sucesivas reediciones y versiones en distintas lenguas Vasilikós ha ido retocando y reelaborando el material hasta llegar a esta edición española de 2014, que el autor considera la versión definitiva.

Hay que reconocer que la unidad de la novela se resiente como consecuencia de este dilatado período de composición, pero por otro lado le añade riqueza de matices y giros inesperados a la trama. Nos encontramos en definitiva ante un curioso juego narrativo que combina una historia de espías un tanto disparatada, ambientada en plena guerra fría, con una reflexión sobre el exilio y la actividad literaria.

Portada de la segunda edició griega

 

lunes, 5 de octubre de 2015

El Capitán Mijalis. Libertad o muerte

La editorial Cátedra ha publicado en los últimos años, en su prestigiosa colección de bolsillo Letras Universales, varios títulos del escritor griego Nicos Casandsakis (Nίκος Καζαντζάκης, transcrito habitualmente Kazantzakis o Kasantzakis). Todos ellos han sido traducidos y editados con mimo por Carmen Vilela Gallego, de cuyo trabajo como traductora de otro autor griego, Emmanuil Roídis, ya hemos hablado en ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ (Relatos de Siros y Paseos por Atenas).


El primero de los libros de Casandsakis aparecidos en Cátedra fue la novela que comentamos hoy, El Capitán Mijalis. Libertad o Muerte (Ο Καπετάν Μιχάλης. Ελευτερία ή Θάνατος). Le siguió Informe al Greco, las memorias del autor dirigidas al célebre pintor cretense. Este mismo año ha llegado a las librerías La Última Tentación, otra de las novelas de Casandsakis.
Sin duda Nicos Casandsakis, el creador del personaje de Alexis Zorba (o Zorbás), es el novelista griego más conocido dentro y fuera de Grecia. Sus obras han sido traducidas a diversas lenguas y han inspirado versiones cinematográficas que las han hecho todavía más populares. Nació en 1883 en Creta, cuando la isla todavía pertenecía al imperio turco. Posteriormente abandonaría su tierra para seguir estudios en Atenas y su peripecia vital lo llevaría por buena parte de Europa. Son precisamente sus primeros años de infancia en Iraklio -llamada entonces Megalo Castro, y antes Candía por los venecianos- los que evoca y novela en El Capitán Mijalis.

Nicos Casandsakis

La novela toma su nombre del propio padre de Casandsakis, un hombre adusto y severo con el que mantuvo una distante relación, y que le sirve de inspiración para la figura del protagonista. El capitán Mijalis no es un personaje que despierte las simpatías del lector y con el que resulte fácil identificarse. Es huraño, brutal, de pocas palabras, despótico con las mujeres de su casa. Llega incluso a prohibir a su hija de doce años que aparezca ante él cuando se da cuenta de que le empiezan a apuntar los pechos. Sin embargo, bajo esa coraza de fiereza se esconde un hombre atormentado, incapaz de canalizar sus pasiones de forma racional, obsesionado hasta casi la locura por la atracción que siente hacia la circasiana Eminé, la esposa de un notable turco.

Pero El Capitán Mijalis no es la historia de un sólo personaje. Es más bien una novela coral, cuyo verdadero protagonista es el pueblo de Megalo Castro, los habitantes de Creta que pululan por sus páginas, todos con su historia personal, desde el bajá y el obispo, máximos representantes de la comunidad turca y griega respectivamente, hasta Barbayanis, el vendedor de sorbetes, o Efendina, el asceta musulmán asediado por las tentaciones, pasando por Títiros, el maestro pusilánime, el señor Paraskevás, barbero de Siros, las Fucaritas, tres hermanas gemelas apostadas siempre tras los postigos para cotillear, o el viejo Sífacas, padre del capitán Mijalis, que ha rebasado la barrera de los cien años. Se podría decir que, en torno a un argumento central, El Capitán Mijalis está construida como un mosaico de pequeñas novelas, de vidas que se entretejen y hunden sus raíces en los recuerdos de infancia del autor, como confiesa el propio Casandsakis en una carta de 1949:
Estoy inmerso en El Capitán Mijalis. Intento dar vida al Iraclio de mi infancia. ¡Qué emoción, qué gozo, y, al mismo tiempo, qué responsabilidad! Porque miles de personas ya muertas acuden a mi recuerdo y reclaman un pequeño lugar al sol, dos o tres líneas, una palabra amable. Saben que no tienen otra posibilidad de resurrección. ¿Quién va a escribir sobre ellos? Incluso sus hijos y nietos los han olvidado.


Vistas antiguas de Megalo Castro (Iraklio)

El contexto histórico de la novela es la rebelión de 1889, uno de los últimos intentos de los griegos cretenses por liberarse de la dominación otomana e incorporarse al estado griego. El autor fue testigo de estos acontecimientos cuando apenas contaba seis años. Probablemente la intención primera de Casandsakis fue ensalzar los valores heroicos de la lucha por la independencia, la entrega a la causa de la libertad de unos hombres duros, de firmes convicciones, fuertemente vinculados a su tierra. Pero uno no puede dejar de leer la novela sin una sensación agridulce al comprobar cómo la convivencia relativamente apacible de las dos comunidades, griegos y turcos, que se mantuvo durante varios siglos, se va enrareciendo hasta desembocar en los sangrientos enfrentamientos de una violencia extrema descritos en la obra. En este sentido resulta revelador el estudio del profesor Bádenas de la Peña que precede a la novela, donde se describe el proceso de construcción del mito identitario de la nación griega en el marco de los ideales nacionalistas excluyentes que surgen en la Europa del siglo XIX. Acompañan a este ensayo una completa introducción a la vida y obra del autor, a cargo de la traductora, y un prólogo de Pátroclos Stavru, antiguo administrador de los derechos de Casandsakis, sobre la génesis de la novela.

Retrato de un guerrillero cretense, el Capitán Kórakas
 El Capitán Mijalis despertó desde su publicación en 1950 reacciones enfrentadas. Algunos lo saludaron como una encendida defensa de los valores patrióticos, mientras que otros acusaron al autor de antipatriota y ateo. Lo cierto es que la novela admite varias lecturas y Casandsakis deja abierta la puerta a diversas interpretaciones. Es el lector quien, tras el truncado grito final de Libertad o muerte, deberá sacar sus propias conclusiones.

Bandera antigua con el lema de la rebelión contra los turcos

domingo, 15 de marzo de 2015

La novia de Aquiles

Alki Zei (Atenas 1925) es una escritora griega de literatura infantil y juvenil, cuyas obras han sido traducidas a varios idiomas y han recibido prestigiosos premios internacionales. La novia de Aquiles (Η αρραβωνιαστικιά του Αχιλλέα, 1987) fue su primera novela destinada al público adulto. Podemos leerla ahora en español, traducida por Coralia Pose y Pedro Guil y publicada por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, editorial madrileña que cuenta en su catálogo con varios títulos de autores griegos (Elitis, Taktsís, Kavvadías, María Efstaciadi y una antología de relatos contemporáneos).


La protagonista de La novia de Aquiles es Dafni, a la que casi todos conocen como Eleni, desde que con apenas 16 años entró a formar parte de la resistencia contra la ocupación nazi. Cuando arranca la novela Eleni ha pasado ya de los 40 y se encuentra en París, ciudad a la que ha acudido huyendo de la dictadura de los coroneles. Junto con otros refugiados políticos griegos participa como figurante en una película, El tren del horror. En los intervalos del rodaje pasa revista a diversos episodios de su vida, en la que los trenes juegan un importante papel simbólico. En su primer viaje en tren desde Atenas a El Pireo había conocido a Aquiles, un carismático guerrillero griego que sería su primer amor y con el que se casa poco antes de que éste se eche al monte para combatir en la guerra civil griega. A partir de entonces sus caminos se separan. Eleni será retenida en los calabozos de Atenas y conocerá de primera mano la dureza de la represión contra los combatientes comunistas. Después de un tiempo en la clandestinidad consigue huir a Italia e inicia un largo periplo en el exilio que la lleva de Roma a París, y desde allí a Taskent, en el corazón de Asia Central, donde se reencuentra finalmente con Aquiles. Pasados unos años se establecen en Moscú hasta que Eleni consigue regresar a Grecia, aunque por poco tiempo, porque la dictadura de los coroneles la empuja de nuevo al exilio. Acompañan a Eleni en la novela algunos personajes con una fuerza especial, como su madre, la resuelta y cautivadora Lisa, Seryozha, un periodista ruso al que conoce en Atenas y que será un apoyo fundamental durante sus años en la Unión Soviética, Mijaíl Grigorevich, su maestro de ruso en Taskent, represaliado por el estalinismo, o Andreas, el pintor griego que lo dejó todo por el amor de una joven admiradora.

Enfrentamientos entre las tropas inglesas y miembros del EAM en diciembre de 1944

La historia de Eleni se inspira en la trayectoria vital de la propia autora. Cinco ciudades, Atenas, Roma, Taskent, Moscú y París conforman su personal mapa del exilio. Como su protagonista, Alki Zei fue militante comunista, pero se equivocaría quien piense que va a encontrar en la novela una visión idealizada o victimista de la lucha por los ideales del socialismo. El entusiasta y sincero compromiso inicial, la fe ciega en las directrices del partido van dejando paso con el transcurso de la historia a la crítica y al desencanto, a medida que Eleni descubre las atrocidades del estalinismo y comprueba cómo algunos de los camaradas más leales son apartados o traicionados por la dirección.

Refugiados políticos griegos en Taskent en 1950

El desarraigo, la amistad, el amor y la lucha por los ideales son los temas principales que recorren las páginas del libro. La novela de Alki Zei nos propone, en definitiva, un emotivo viaje a través de la historia de Grecia y Europa, desde la perspectiva de una mujer que busca su propia identidad en medio de los avatares del convulso siglo XX.

Alki Zei

miércoles, 18 de febrero de 2015

"Talgo" de Vassilis Alexakis

En los últimos tiempos son varias las editoriales españolas que han incorporado autores griegos a sus catálogos. Hoy traemos a ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ la novela Talgo (Τάλγκο) de Vassilis Alexakis, que inauguró hace ya más de un año la colección Literaria de la editorial barcelonesa Alrevés.


Vassilis Alexakis es un autor griego que reside en Francia desde finales de los años 60 y escribe habitualmente en francés, aunque tiene algunas novelas escritas en griego. Entre ellas Talgo, publicada en 1980, que cuenta la historia de la aventura amorosa protagonizada por Heleni, una bailarina que vive en Atenas, y Grigoris, un prometedor economista griego residente en París. Después de recibir una carta en la que Grigoris decide poner fin a su relación, Heleni empieza a ordenar por escrito sus sentimientos y a rememorar los tres meses transcurridos desde que se conocieron. La novela está escrita en primera persona, desde la perspectiva femenina, dirigida en tono de reproche al amante que, fríamente, mediante una carta, ha cerrado una página de su vida. Parte de la historia se desarrolla en Barcelona, ciudad a la que llega Heleni, después de un viaje en Talgo desde París, para pasar unos días con Grigoris. Como trasfondo de la novela los anhelos, victorias y fracasos de una generación marcada por el exilio y la dictadura de los Coroneles.

Vassilis Alexakis
La novela inspiró una película griega de 1984, Ξαφνικός έρωτας (Amor repentino), cuyo tráiler se puede ver en una entrada del blog PLACERES GRIEGOS. La banda sonora de la película incluía esta canción interpretada por Eleni Vitali.


Ξαφνικός έρωτας

 Έλα λίγο, 
μόνο για λίγο,
ζω και ξαναζώ,
κάθε μας στιγμή,
σε χώρο μυστικό,
καρδιά μου σ'ανταμώνω

Έλα λίγο, 
μόνο για λίγο,
μέσα μου σιωπή,
μίλα μου εσυ,
όλη μου η ζωή στα χέρια σου κλεισμένη

Amor repentino

Ven un momento, 
sólo un momento,
vivo y vuelvo a vivir, 
cada instante nuestro,
en un lugar secreto, 
corazón mío te encuentro.

Ven un momento, 
sólo un momento,
hay silencio dentro de mí,
háblame,
toda mi vida está encerrada en tus manos.

Cartel de la película

Más información sobre la novela y su autor en la entrada publicada en su día por el blog GRECIA EN LOS LIBROS.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Λί de Nicos Cavadías


La editorial Funambulista ha publicado hace unos meses en español esta pequeña joya de la literatura griega, obra del marino, poeta y novelista Nicos Cavadías (Νίκος Καββαδίας 1910-1975). Li es un pequeño relato de tono intimista, en el que se mezclan la melancolía y la soledad de la vida del marino con la dura realidad de la miseria y la explotación infantil. La historia evoca en cierto sentido los cuentos de hadas, aunque con un tono agridulce y en un ambiente oriental. Se inicia cuando el barco en el que viaja el autor-narrador -es difícil discernir lo que hay de recuerdo autobiográfico y ficción literaria en el relato de Cavadías- fondea frente al puerto de Hong Kong a la espera de ser vendido a unos nuevos propietarios. Enseguida el mercante se ve rodeado por un enjambre de sampanes, pequeñas embarcaciones que acuden a ofrecer servicios de todo tipo a los recién llegados. Entre quienes suben al barco se encuentra una niña de diez años, la protagonista del relato.
Una bruma baja cubría las dos ciudades sin impedirnos ver las luces multicolores encendidas día y noche. Estaba sentado en el comedor, solo. Entonces apareció en la puerta. El alto estribo contra el que, en los mercantes, rompen las olas la tapaba de cintura para abajo. Me miró fijamente. A la espalda, estrecha y débil, en un pañuelo anudado en las puntas -un par de nudos bajo el cuello y el otro a la cintura-, llevaba a cuestas a un chinito de unos seis meses. Jugaba con la trenza retorcida de ella. Le dije que entrara. Saltó el estribo con gracia y elegancia sin agarrarse a ningún sitio. Vestía una camiseta de tela y un pantalón negro ceñido. En la mano llevaba un gran sombrero de bambú. Con un movimiento de hombros se recolocó bien al bebé en la espalda. No tendría más de ocho años. Su carita era fea, pero uno no se cansaba de mirar aquellos ojos que bailoteaban sin parar.
-¿Qué quieres? -le pregunté.
-Quiero trabajar para ti hasta que os vayáis -me contestó en un inglés cantarín, como de golondrina.
A partir de entonces se desarrolla una relación muy especial entre el veterano marino y la resuelta Li, que ha vivido siempre en los sampanes sin pisar nunca la tierra firme. Su dignidad en la miseria y la sorprendente madurez que demuestra cautivarán al narrador durante los pocos días que convive con ella.

Sampanes de Hong Kong

El relato de Cavadías inspiró una película de 1995, Between the Devil and the Deep Blue Sea, cuya primera escena se puede ver en una reciente entrada que ha dedicado a este libro el blog PLACERES GRIEGOS. La edición española de Li viene precedida de una breve introducción a cargo de la traductora Mercè Guitart Rivas, que aporta detalles sobre la biografía del autor y su producción literaria. Las últimas páginas incluyen un postfacio de Kyriakos Kassimis.


Nicos Cavadías, que nació en Manchuria y tuvo ya una infancia viajera, pasó la mayor parte de su vida recorriendo el mundo como operador de radio en buques mercantes. Es conocido sobre todo por su producción poética que, salvo algunos poemas, permanece inédita hasta la fecha en español. También publicó una novela, La guardia (η βάρδια), traducida por Natividad Gálvez en Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.


Por su trayectoria y la temática de su obra Cavadías es considerado en Grecia el poeta del mar. Buena parte de la popularidad de sus poemas se explica por el éxito de las adaptaciones musicales que hizo de ellos el compositor Zanos Mikrútsikos. Uno de los más conocidos es Θεσσαλονίκη, que ofrecemos a continuación interpretado por Jaris y Panos Katsimijas.


ΘΕΣΣΑΛΟΝΙΚΗ

Ήτανε κείνη τη νυχτιά που φύσαγε ο Βαρδάρης,
το κύμα η πλώρη εκέρδιζεν οργιά με την οργιά.
Σ’ έστειλε ο πρώτος τα νερά να πας για να γραδάρεις,
μα εσύ θυμάσαι τη Σμαρώ και την Καλαμαριά.

Ξέχασες κείνο το σκοπό που λέγανε οι Χιλιάνοι
-Άγιε Νικόλα φύλαγε κι Αγιά Θαλασσινή-
Τυφλό κορίτσι σ’ οδηγάει, παιδί του Modigliani,
που τ’ αγαπούσε ο δόκιμος κ’ οι δυο Μαρμαρινοί. 

Νερό καλάρει το Fore Peak, νερό και τα πανιόλα,
μα εσένα μια παράξενη ζαλάδα σε κινεί.
Με στάμπα που δε φαίνεται σε κέντησε η Σπανιόλα
ή το κορίτσι που χορεύει απάνω στο σκοινί; 

Απάνω στο γιατάκι σου φίδι νωθρό κοιμάται
και φέρνει βόλτες ψάχνοντας τα ρούχα σου η μαϊμού.
Εχτός από τη μάνα σου κανείς δε σε θυμάται
σε τούτο το τρομαχτικό ταξίδι του χαμού.

Ο ναύτης ρίχνει τα χαρτιά κι ο θερμαστής το ζάρι
κι αυτός που φταίει και δε νογάει, παραπατάει λοξά.
Θυμήσου κείνο το στενό κινέζικο παζάρι
και το κορίτσι που’ κλαιγε πνιχτά μες στο ρικσά.

Κάτου από φώτα κόκκινα κοιμάται η Σαλονίκη.
Πριν δέκα χρόνια μεθυσμένη μου’ πες “σ’ αγαπώ”.
Αύριο, σαν τότε, και χωρίς χρυσάφι στο μανίκι,
μάταια θα ψάχνεις το στρατί που πάει για το Depot.

SALÓNICA

Fue aquella noche que soplaba el Vardaris,
la proa surcaba las olas brazada a brazada.
Te envió el primer oficial a medir el agua,
pero tú te acuerdas de Esmaró y de Kalamariá.

Olvidaste aquella melodía que cantaban los chilenos
-protegednos, San Nicolás y Santa Marina-.
 Una chica ciega te guía, hija de Modigliani,
a la que amaron el grumete y los dos de Mármara.

Suelta agua el Fore Peak y también las cubiertas,
pero a ti te mueve un extraño mareo.
¿Con un sello que no se ve te marcó la Española
o la muchacha que baila sobre la cuerda?

Sobre tu cama duerme una serpiente perezosa,
y da vueltas el mono buscando tu ropa.
Excepto tu madre, nadie se acuerda de ti
en este terrible viaje de perdición.

El marinero echa las cartas y el fogonero los dados
y el que tiene la culpa y no se entera se tambalea de un lado a otro.
Recuerda aquel estrecho mercado chino
y a la chica que lloraba ahogadamente en el rickshaw.

Bajo las luces rojas duerme Salónica.
Hace diez años, borracha, me dijiste "te quiero".
Mañana, como entonces, y sin oro en la manga,
en vano buscarás el camino que lleva al Depot.

martes, 2 de septiembre de 2014

La sotana en llamas

Este verano he leído La sotana en llamas (Tο φλογισμένο ράσο), un relato autobiográfico del escritor griego Platón Rodocanakis, publicado en español por ediciones El Nadir con traducción de Laura Salas.


Platón Rodocanakis nació en Esmirna en 1883 en el seno de una familia acomodada, oriunda de la isla de Quíos. Fue un niño muy sensible y enfermizo, por lo que sus padres decidieron trasladarse a vivir al campo para fortalecer su salud. Su espíritu contemplativo y cierta exaltación religiosa le animaron a ingresar en un monasterio, pero la vida monástica no colmaría sus espectativas y decidió volver al mundo secular. Posteriormente se trasladó a Atenas para dedicarse al periodismo y la literatura. Murió de tuberculosis en 1919, cuando contaba con 36 años de edad.

Rodocanakis fue uno de los principales representantes en Grecia del modernismo y la corriente esteticista. Sin embargo, su obra ha tenido escasa difusión y apenas ha sido traducida, quizás por estar escrita en cazarévusa, la variante cultista y arcaizante de la lengua griega moderna. En su producción destaca el poemario De profundis, que toma el título de una obra de Oscar Wilde, uno de los autores más admirados por Rodocanakis.


Platón Rodocanakis

La sotana en llamas es una breve novela que recrea la infancia de Rodocanakis y su estancia en la escuela de teología de la isla de Jalki, cerca de Constantinopla. Está escrita en una luminosa prosa poética, llena de imágenes que fluyen torrencialmente para evocar la naturaleza y los sentimientos del autor. El carácter melancólico de Rodocanakis y su pasión por la lectura se manifiestan ya desde las primeras páginas:
Yo leía libros, pero no los de la escuela, porque me parecían tontos y sin emoción. De este modo, poco a poco, las ánforas que cada persona reúne y guarda en el laberinto de su conocimiento, se llenaban, no de las materias comunes, sino de los perfumes más difíciles de encontrar, aquellos cuya composición tiene tanta fuerza que atraviesa los alabastros y el nardo se derrama, como si lo ahogara la prisa de extenderse en las piernas de algún mesías desconocido que pasara. Por eso mi rostro se tiñó con los colores del miedo, que el viento del norte agita en la llanura en otoño, por eso mis días caían amarillentos con rumor de plañido, y un hacha enemiga resollaba fúnebre en las profundidades de mi pecho.
Escuela de teología de Jalki (Χάλκη)

El viaje a Constantinopla para iniciar su vida religiosa pone al autor en contacto con una ciudad cargada de historia, en la que evoca las glorias del pasado bizantino. Tras la euforia inicial el protagonista se irá incorporando, no sin dificultades, al estudio y la actividad monástica. Su espíritu inquieto y soñador le lleva a cuestionarse diversos aspectos de la religión cristiana y a compararlos con la antigüedad clásica, que se muestra más brillante y elevada. Finalmente, al ver las aves que emigran hacia el sur, su alma anhela seguirlas y escapar para subirse, como Apolo, al carro de la libertad intelectual: 
Poco a poco, un crepúsculo plomizo, vi cómo el Mar Negro empujaba a bandadas enteras de patos salvajes de cabeza esmeralda. Como una secreta procesión se dirigían hacia el Helesponto, barquitas esparcidas por el aire, cada una con un alma de pájaro por timonel; barquitas que, con rítmico sobresalto, movían sus remos y se iban.
Y sentía, desde las raíces más profundas en las que se asienta mi yo, que algo subía con pesadez y seguía a los patos, como para escaparse de algún implacable invierno que la Moira había nublado sobre él.

Aunque la acción a lo largo de la novela sea mínima, Rodocanakis sabe crear desde las primeras líneas una atmósfera muy especial, que arrastra al lector con su prosa de períodos largos e imágenes poderosas. Hay que felicitar a la editorial El Nadir por poner a disposición del público español esta obra, alejada quizás de los temas y gustos más en boga, pero de indudables méritos literarios.

 

miércoles, 28 de mayo de 2014

"Crimen en Colonaki" de Yannis Maris


Gracias al blog PLACERES GRIEGOS tuve noticia de la publicación en español de esta novela policiaca griega de los años 50, traducida por Laura Salas para Ediciones El Nadir. Su autor, Yannis Maris (1916-1979), es uno de los pioneros del género negro en Grecia. Gozó de notable éxito y algunas de sus obras fueron llevadas al cine o convertidas en series de televisión. Entre ellas Crimen en Colonaki (Έγκλημα στο Κολωνάκι), su primera novela, que fue publicada por entregas en una revista semanal durante el año 1953. Aquí aparece por primera vez el comisario Becas, personaje recurrente en novelas posteriores. No se trata del típico detective protagonista, que está presente a lo largo de toda la obra, sino que interviene tan sólo en la investigación inicial y en la resolución final del caso. Durante la mayor parte de la novela el protagonismo recae en otros personajes.

Yannis Maris
Crimen en Colonaki se abre con el asesinato de un pintor de la alta sociedad ateniense. Aparentemente todo apunta al móvil pasional: un marido ofendido que mata al amante de su mujer. El sospechoso es encarcelado y se echa tierra sobre el caso, pero su hijo, recién llegado de París, se empeña en demostrar su inocencia. A partir de ahí se va desentrañando una trama más compleja en la que se entrecruzan el pasado bohemio del pintor en París, una delación durante la ocupación alemana de Grecia y una oscura organización de contrabando de divisas y objetos de lujo. En paralelo se desarrolla una historia de amor entre dos de los protagonistas.

Portada de una edición de bolsillo de la novela
Yannis Maris consigue construir una intriga eficaz en la que nada es lo que parece, aunque quizás se le pueda reprochar que recurra frecuentemente a los encuentros casuales como medio para hacer avanzar la trama. Uno de los alicientes de la novela es descubrir la Atenas de los años 50, una ciudad a la que todavía no ha llegado la presión urbanística y el turismo, y que se incorpora lentamente a la modernidad, después del drama de la ocupación nazi y la guerra civil. Pero nadie mejor que Petros Márkaris para elogiar los méritos de la obra de Maris, del que habla en uno de los artículos recopilados en el volumen La espada de Damocles:
Jiannis (sic) Maris tuvo la desgracia de vivir en el país equivocado en un momento inadecuado. Pero sus libros fueron el precedente de la novela policiaca como novela social, en un tiempo y un país en el que este género era completamente despreciado desde el punto de vista literario. Ningún otro autor griego de novela ha descrito con tanta exactitud y acierto la clase alta en la Atenas de los años cincuenta y sesenta, compuesta de colaboracionistas de las fuerzas de ocupación alemanas y de empresarios enriquecidos durante la guerra civil.

Cartel de la película de 1959, inspirada en la novela.
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Después de redactar esta entrada he encontrado en youtube los episodios de una serie de televisión emitida entre los años 2006 y 2008 por la cadena Apha TV e inspirada en las novelas de Maris. El título de la serie es Οι ιστορίες του αστυνόμου Μπέκα y los episodios 15 y 16 desarrollan el argumento de Crimen en Colonaki.