DIDASKALOS

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miércoles, 28 de mayo de 2014

"Crimen en Colonaki" de Yannis Maris


Gracias al blog PLACERES GRIEGOS tuve noticia de la publicación en español de esta novela policiaca griega de los años 50, traducida por Laura Salas para Ediciones El Nadir. Su autor, Yannis Maris (1916-1979), es uno de los pioneros del género negro en Grecia. Gozó de notable éxito y algunas de sus obras fueron llevadas al cine o convertidas en series de televisión. Entre ellas Crimen en Colonaki (Έγκλημα στο Κολωνάκι), su primera novela, que fue publicada por entregas en una revista semanal durante el año 1953. Aquí aparece por primera vez el comisario Becas, personaje recurrente en novelas posteriores. No se trata del típico detective protagonista, que está presente a lo largo de toda la obra, sino que interviene tan sólo en la investigación inicial y en la resolución final del caso. Durante la mayor parte de la novela el protagonismo recae en otros personajes.

Yannis Maris
Crimen en Colonaki se abre con el asesinato de un pintor de la alta sociedad ateniense. Aparentemente todo apunta al móvil pasional: un marido ofendido que mata al amante de su mujer. El sospechoso es encarcelado y se echa tierra sobre el caso, pero su hijo, recién llegado de París, se empeña en demostrar su inocencia. A partir de ahí se va desentrañando una trama más compleja en la que se entrecruzan el pasado bohemio del pintor en París, una delación durante la ocupación alemana de Grecia y una oscura organización de contrabando de divisas y objetos de lujo. En paralelo se desarrolla una historia de amor entre dos de los protagonistas.

Portada de una edición de bolsillo de la novela
Yannis Maris consigue construir una intriga eficaz en la que nada es lo que parece, aunque quizás se le pueda reprochar que recurra frecuentemente a los encuentros casuales como medio para hacer avanzar la trama. Uno de los alicientes de la novela es descubrir la Atenas de los años 50, una ciudad a la que todavía no ha llegado la presión urbanística y el turismo, y que se incorpora lentamente a la modernidad, después del drama de la ocupación nazi y la guerra civil. Pero nadie mejor que Petros Márkaris para elogiar los méritos de la obra de Maris, del que habla en uno de los artículos recopilados en el volumen La espada de Damocles:
Jiannis (sic) Maris tuvo la desgracia de vivir en el país equivocado en un momento inadecuado. Pero sus libros fueron el precedente de la novela policiaca como novela social, en un tiempo y un país en el que este género era completamente despreciado desde el punto de vista literario. Ningún otro autor griego de novela ha descrito con tanta exactitud y acierto la clase alta en la Atenas de los años cincuenta y sesenta, compuesta de colaboracionistas de las fuerzas de ocupación alemanas y de empresarios enriquecidos durante la guerra civil.

Cartel de la película de 1959, inspirada en la novela.
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Después de redactar esta entrada he encontrado en youtube los episodios de una serie de televisión emitida entre los años 2006 y 2008 por la cadena Apha TV e inspirada en las novelas de Maris. El título de la serie es Οι ιστορίες του αστυνόμου Μπέκα y los episodios 15 y 16 desarrollan el argumento de Crimen en Colonaki.

sábado, 17 de mayo de 2014

Cómic y cultura clásica: los tebeos en clase de latín y griego.

Este es el título de una comunicación que voy a presentar en el marco de Manchacómic, el Salón del Cómic de Castilla La Mancha. Para el jueves 22 de mayo se ha programado una jornada formativa para docentes con el título Cómic y educación. Los organizadores del salón se pusieron en contacto conmigo, como responsable de ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ, donde han aparecido en los últimos años diversas reseñas y comentarios sobre comics de tema clásico. Quizá por ello hayan pensado que sé de comics más de lo que realmente sé, y que los utilizo en mis clases más de lo que realmente los utilizo. A continuación dejo la presentación que voy a utilizar el jueves en Ciudad Real.

lunes, 5 de mayo de 2014

Los judíos de Rodas y un campo de fútbol con mucha historia.

La semana pasada hablábamos de Rodas y de su rico pasado, pero no hicimos mención de la presencia judía en la isla, atestiguada desde el siglo II. Durante el período otomano, después de la expulsión de los judíos de la Península Ibérica, una próspera comunidad sefardita se asentó en la capital. Todavía hoy se pueden recorrer las calles de la vieja judería y visitar su sinagoga, la más antigua de Grecia.  
Uno de los lugares más concurridos del casco antiguo es la Plaza de los Mártires Judíos. En su centro un monolito hexagonal de piedra negra recuerda a los 1604 judíos de Rodas y Kos deportados a los campos de concentración nazis en 1944.


Cada una de las caras del monumento presenta la misma inscripción en un idioma diferente: griego, hebreo, inglés, francés, italiano y sefardí, la lengua de los judíos de la Península Ibérica, que ocupa un lugar destacado en este emotivo rincón de la ciudad de Rodas.



A pocos pasos de allí se conservan los restos de una iglesia de la época de los caballeros, la Παναγία του Μπούργκου o Virgen del Burgo. La techumbre se derrumbó con el paso del tiempo y hasta hace unos años los coches pasaban por el medio. En una remodelación del siglo pasado se excavaron los cimientos de la iglesia y salieron a la luz el suelo y el arranque de los pilares que sostenían las arquerías góticas. Hoy en día el tráfico se ha desviado y sólo se mantienen en pie algunos muros en los extremos del edificio.




No es fácil encontrar espacios abiertos en el casco antiguo de Rodas, con sus calles estrechas y su trazado medieval, así que los niños del barrio aprovechan el solar de la vieja iglesia y los restos de sus arcos para jugar al fútbol.


viernes, 25 de abril de 2014

Primavera en Rodas

Esta Semana Santa he vuelto a Grecia para pasar unos días de vacaciones en Rodas. La mezcla de culturas y su rico pasado son algunas de las señas distintivas de esta isla, la más oriental de Grecia después de la pequeña Castelórizo. Paseando por el casco antiguo de la capital podemos encontrar restos de templos antiguos, iglesias y fortificaciones bizantinas, murallas medievales y edificios góticos construidos por los caballeros hospitalarios de la Orden de San Juan, que gobernaron la isla durante doscientos años, o mercados, fuentes, minaretes y mezquitas de la época otomana.

Vista de Rodas desde el mar.
Rodas. Calle de los caballeros.

Rodas. Plaza de Hipócrates.
A unos 60 kilómetros al sur de la capital está el precioso pueblo de Lindos con su imponente acrópolis, donde las columnas dóricas se recortan sobre el azul del mar junto a edificios medievales de la época de los caballeros.

Playa, pueblo y acrópolis de Lindos.

Acrópolis de Lindos

Acrópolis de Lindos
Hay otras joyas quizás menos conocidas en esta isla sorprendente, como la apacible cumbre de Filérimos, que esconde entre los árboles un monasterio bizantino y una iglesia construida por los caballeros sobre los restos de los templos de la antigua Iálisos. O las ruinas de Cámiros, que en una escenografía espectacular se extienden por la ladera dejando ver al fondo el mar, la isla de Simi y las cercanas costas de Turquía.

Filérimos

Cámiros
A Simi se puede llegar en poco más de una hora en alguno de los barcos que zarpan a diario desde Rodas. El encantador puerto de Simi, con sus casas de tejados a dos aguas y fachadas de colores variados, ofrece una imagen diferente de la postal típica de las islas del Egeo. En la costa sur de Simi se encuentra la recoleta bahía de Panormitis con su monasterio del siglo XVII rodeado por un bosque de pinos.

Simi

Puerto de Simi

Monasterio de Panormitis

Bahía de Panormitis
Grecia es una tierra siempre sorprendente, pero viajar por ella en primavera, cuando todavía no han llegado las grandes masas de turistas y la naturaleza muestra su cara más amable, le añade un encanto especial. Las flores y la hierba dan un toque de color a las viejas ruinas, que en verano presentan un aspecto más bien desolado.

Lindos

Templo de Apolo en Cámiros

Acrópolis de Rodas. Estadio.

Acrópolis de Rodas. Templo de Apolo

Pero a veces, las flores y la maleza, combinadas con la falta de presupuesto, pueden llegar a ocultar por completo los restos antiguos, como en esta casa helenística de la ciudad alta de Rodas, de la que no se puede distinguir el más mínimo vestigio.


miércoles, 2 de abril de 2014

Albanix et septem parvae pūmilae: Blancanieves en latín.

A finales del curso pasado leímos en clase de 1º de Bachillerato unas adaptaciones dramatizadas en latín de conocidos cuentos infantiles. Los alumnos me propusieron rodar en vídeo la historia de Blancanieves y, aunque quedaban pocos días para las vacaciones, nos pusimos manos a la obra. Empezamos por cambiar los enanitos por enanitas, ya que, como suele ser habitual en los cursos de humanidades, teníamos más chicas que chicos. El rodaje resultó un tanto dificultoso: unos días los alumnos tenían exámenes finales, otros había sesiones de evaluación, a las que tenía que acudir el profesor. Las clases terminaron y algunas enanitas tenían viajes programados desde hacía tiempo. Al final, un poco deprisa y corriendo, pero con mucha ilusión y entusiasmo acabamos el rodaje y nos fuimos de vacaciones.
Con el nuevo curso tuvimos algunos problemas en el procesado de las imágenes y se fue posponiendo el montaje de las escenas. Finalmente, y gracias al esfuerzo de nuestra Blancanieves, que ha resultado también editora de vídeo, la película ha quedado terminada. Prácticamente todo el trabajo ha sido realizado por los alumnos. Yo me he limitado a ayudarles un poco en la adaptación del texto y a añadir los subtítulos en latín y en español. El texto que ha servido de base a nuestra historia es obra de Ángel Luis Gallego Real, uno de esos generosos e incansables profesores de clásicas, siempre dispuestos a crear y compartir nuevos materiales.


lunes, 10 de marzo de 2014

El león y las preposiciones.

Podría parecer el título de una de las fábulas de Esopo, que tanto gustan a nuestros coordinadores de selectividad, pero se trata de una antigua historieta, un tanto absurda, en la que un explorador caminando por África se encuentra con un león. Las viñetas ilustran los distintos usos de las preposiciones de lugar más comunes del griego antiguo.


Desconozco cuál es la fuente última de esta historieta, pero ha sido utilizada durante años y sigue siendo una herramienta amena para repasar el uso de las preposiciones y los sustantivos de la tercera declinación. He elaborado una versión en forma de presentación, añadiendo sencillos diálogos, para hacerla más atractiva a los alumnos.


En la red se pueden encontrar diversas adaptaciones de esta historia. En una de ellas el explorador es sustituido por un griego antiguo, que se acerca distraidamente al león mientras lee un periódico.


En otra versión, en lugar del león y el explorador, aparece Heracles, que corteja a una hermosa flautista.

En el Proyecto Palladium, del Ministerio de Educación, hay una unidad dedicada a las preposiciones que incluye una actividad interactiva a partir de los dibujos de un griego y una serpiente, inspirados en la historia del león. Estas son algunas de las imágenes.

ἐπί + ac.
περί + ac.
μετά + gen.
ἐπί + gen.

ὑπό + dat.
ἐκ + gen.
ἀπό + gen.
Algo diferente es otra antigua ilustración en la que unos ratones, un queso y un gato ilustran los usos de las preposiciones del griego.

El incansable Sito Yelas también elaboró hace unos años una presentación muy útil donde el simpático Filipo nos enseña las preposiciones griegas mientras cruza un río.


Personalmente prefiero recursos como estos a los áridos diagramas con los que se suelen representar las preposiciones. Pero si alguien tiene predilección por este tipo de esquemas, aquí tiene el resumen definitivo de los usos preposicionales del griego clásico. Eso sí, faltan los espíritus y los acentos ἐπὶ τῶν γραμμάτων.


miércoles, 19 de febrero de 2014

"Cuaderno de extravíos" de Juan José Tejero

Hace poco he leído este interesante primer libro de Juan José Tejero, helenista y traductor nacido en Lebrija en 1978 y afincado en Valencia. Contra lo que pudiera parecer por el subtítulo -Un viaje a Grecia- no se trata de un libro de viajes al uso. Aquí no encontrará el lector un itinerario preciso con minuciosas descripciones de ruinas clásicas, pueblos pintorescos o playas de aguas azules. Es cierto que la obra gira en torno a la estancia del autor en Grecia durante una temporada, pero el motivo central del libro es su propio viaje interior, la necesidad de compartirlo y la contraposición entre lo vivido y lo contado. Todo ello envuelto en una cuidada prosa poética en la que se puede rastrear la huella de autores como Homero o Cavafis, que indagaron en sus obras sobre la esencia y el significado del viaje.


El libro se abre con un preámbulo en el que el autor se presenta a si mismo en la terraza de un café, frente al mar, reflexionando sobre el sentido último de esa tarde perdida, que alcanzará su plena justificación al ser evocada y rescatada de la memoria en un futuro.

Ilustración de Nani González
La parte central del libro lleva por título Viajero sin Ítaca, y en ella, a partir de breves escenas y descripciones, Juan José Tejero desarrolla sus reflexiones sobre temas como el destino, la muerte, el heroísmo, el peso del pasado o las oportunidades perdidas. Acompañamos al autor desde las ruinas de Delfos, en las laderas del Parnaso, hasta el pequeño pueblo de Ierissós, en la Calcídica, con sus viejos marineros viendo pasar la vida desde las mesas del kafenío. Nos sentimos transportados al ambiente hipnótico de una taverna, en medio de la música y el baile, o a una barca de pescadores que se hace a la mar entre la bruma, en el momento de rayar el alba. Estas escenas constituyen el marco en el que el viajero se desprende de ideas preconcebidas para buscar su propia Ítaca, que dé sentido a su experiencia.


Al final llega el momento del regreso y el autor se enfrenta al abismo de la partida y al presentimiento de que nunca deberá retornar a ese lugar que ahora abandona. Igual que uno no puede bañarse dos veces en el mismo río, tampoco es posible encontrar la misma ciudad al volver.

Pero el regreso no es el final del viaje. En la última parte del libro, titulada Ni aquí ni allá, el autor siente la imperiosa necesidad de contar y ser escuchado, aunque siempre queda la duda de qué viaje es más real, el vivido o el relatado. También asalta el temor de que, al contarlo, el viaje deje de ser de uno mismo.


El libro se cierra con un breve epílogo que lleva por título Si alguno que me quiere va alguna vez a Grecia. Se trata de una hermosa declaración de amor por Grecia, que no me resisto a reproducir aquí:
No pretendas amar a Grecia, extranjero, si no es con gran capacidad de entrega y estoica resignación. Amarla es darlo todo a pesar de todo, y no cualquiera puede conquistar su abigarrado espíritu a menos que sea de corazón sencillo y mirada limpia. Ella es quien te escoge para que la ames, pero no del modo en que piensas. Antes bien, olvida cuanto sabes de ella, ignora lo que enseñan los libros, diluye en tu memoria las pinturas que hayas visto, pero, sobre todo, desconfía de quienes ya presuman de conocerla: todo es mentira. Ellos no conocen más que la Grecia del mito, la de la fábula antigua. Algunos han debido ver la otra, sí, pero sin lograr jamás creer en ella. Y aunque sólo creyeran en la otra, ésa también es mentira.
Has pensado en Grecia como en algo demasiado querido para que sea real, cómo no preguntarse si será verdad que existe. Demasiado intensos han brillado en tu imaginación costas azules; parajes erizados de columnas en ruinas, semienterradas en la arena bajo una difusa luz romántica; islas veloces como una nube, como un velero; mujeres que juegan a la pelota sobre el mármol mientras la brisa marina remueve deliciosamente sus vestimentas... Procura renunciar a todo eso si vienes a Grecia y no te sentirás engañado. Ámala como el niño ama a la madre, como el perro al amo. No esperes nada de ella. Así, cuando por fin estés en Grecia comprenderás que, aunque pobre y vieja, algo nuevo te habrá dado: saberte libre de pensar en cualquier cosa que no sea ella, pues no podrás abandonarla sin perder también la libertad.
Cuaderno de extravíos ha sido publicado por la editorial sevillana Point de lunettes y me llegó como un obsequio, acompañando al primer volumen de la colección Romiosyne, un encomiable y entusiasta proyecto de difusión de la cultura neohelénica del que es responsable precisamente Juan José Tejero. Hasta el momento han aparecido dos libros cuidadosamente editados, con el texto original griego y su traducción castellana. Se trata de Epitafio. Dieciocho cantares de la patria amarga de Yannis Ritsos y La pasión de la lluvia, una antología de poemas de Kikí Dimulá. Ya está en preparación el tercer número de la colección, Encima del subsuelo de Kostas Vrachnos, un nuevo valor de la poesía griega actual.

Primeros volúmenes de la colección Romiosyne